Ocho semanas para dejar de moverte por partes.
Kembagan es una práctica de coordinación, atención y expresión corporal que te ayuda a relacionar manos, pies, respiración, ritmo e intención dentro de un mismo movimiento.
Si practicas Silat, te permitirá integrar mejor sus herramientas. Si nunca lo has practicado, aprenderás desde los movimientos básicos y construirás una primera forma de moverte.
Una forma de integrar lo que ya sabes.
Cuando empiezas a practicar Silat, aprendes posiciones, desplazamientos, golpes, defensas y diferentes herramientas. Pero conocerlas por separado no significa que el cuerpo sepa relacionarlas.
Kembagan trabaja precisamente ese espacio. Sus coordinaciones, sus cambios de ritmo y sus movimientos propios te enseñan a pasar de una acción a otra sin sentir que estás colocando piezas separadas.
No es improvisar sin dirección. Tampoco es memorizar una coreografía. Es aprender a moverte con más continuidad, atención y sentido.
Concentración en movimiento.
Durante la práctica tendrás que prestar atención a muchas cosas a la vez:
- A las manos y a los pies.
- Al peso y a la dirección.
- A cuándo avanzar y cuándo esperar.
- A la respiración, al ritmo y al espacio.
Al principio tendrás que pensar cada coordinación. Con la repetición, poco a poco, el cuerpo empieza a comprenderla.
Por eso Kembagan puede sentirse como una meditación en movimiento: no porque tengas que vaciar la mente, sino porque necesitas estar completamente presente en lo que estás haciendo.
El recorrido de las ocho semanas
Aprender el lenguaje
Empezaremos con los movimientos básicos de manos y pies, las coordinaciones principales y ejercicios sencillos para comprender su estructura.
Relacionar
Comenzarás a combinar movimientos, cambiar direcciones y reconocer cómo una acción prepara la siguiente.
Integrar
Tendrás más espacio para practicar secuencias, explorar variaciones y relacionar Kembagan con tu propia forma de moverte.
No se trata de terminar las ocho clases moviéndote como yo. Se trata de que empieces a comprender cómo construir tu propio movimiento.
¿Es para ti?
Si practicas Silat o Satria
Kembagan te ayudará a integrar mejor desplazamientos, golpeo, defensas, cambios de nivel y otras herramientas que quizá todavía sientes separadas.
Si vienes de otra disciplina
Puedes utilizarlo para trabajar coordinación, ritmo, atención y continuidad desde una estructura diferente.
Si nunca has practicado artes marciales
El curso comienza desde los movimientos básicos. No necesitas conocer Silat para seguirlo, aunque comprenderás su sentido más profundo si después lo relacionas con una práctica marcial.
Si buscas una práctica corporal y meditativa
Encontrarás una forma de concentración en movimiento que exige presencia sin necesidad de permanecer quieto.
Cómo enseño Kembagan
No quiero que memorices mi forma. Te enseñaré los movimientos, las coordinaciones y algunos caminos para relacionarlos.
También te señalaré dónde poner la atención, qué cambia cuando modificas el ritmo y cómo seguir practicando sin depender siempre de una secuencia cerrada.
Pero Kembagan tiene que pasar por tu cuerpo. Mi forma puede servirte de referencia. No debería convertirse en una jaula.
Qué incluye
- 8 clases repartidas en un recorrido de 8 semanas.
- Movimientos básicos de manos y pies.
- Ejercicios de coordinación y continuidad.
- Trabajo de ritmo, atención y respiración.
- Secuencias y propuestas para continuar practicando.
- Práctica completamente individual.
- Curso en español.
- Subtítulos en inglés.
- Música y material complementario.
- Acceso de por vida.
Preguntas frecuentes
¿Necesito practicar Silat?
No. El curso comienza desde los movimientos básicos. Sin embargo, si practicas Silat o Satria, podrás relacionar directamente las coordinaciones de Kembagan con el resto de tus herramientas.
¿Necesito compañero?
No. Todo el curso está diseñado para practicarse individualmente.
¿Tengo que ser coordinado?
No. La coordinación no es un requisito previo: es una de las capacidades que vas a trabajar.
¿Cuánto dura el curso?
Está organizado en ocho clases y ocho semanas, aunque puedes repetir cada lección y avanzar a tu propio ritmo.
Primero coordinas los movimientos. Después empiezas a integrarlos.
Kembagan puede mejorar tu Silat, pero también puede enseñarte algo más básico y profundo: a prestar atención, relacionar y habitar el movimiento de otra manera.